Sembla que s’ha colat una setmana abans de la seva estrena, el nou album de Daft Punk… De nou, és probablement un tema de marqueting, ja que el grup aquesta vegada s’està lluint més que mai en aquest aspecte.
M’ha semblant bo, diferent al que estem acostumats a escoltar de Daft Punk, però en resum m’ha agradat.
El pitjor: bo però no per escoltar-lo 15 vegades en un dia, ni dos.
El millor: Aneu-vos als últims 5 minuts de la reproducció d’ iTunes i disfruteu de “Contact”.
Dicen los hombres sabios, que los paisajes son tan bellos como los ojos que los miran. Es posible.
Quizás mis ojos sean hermosos, y yo nunca me he dado cuenta. Quizá lo hermoso no sean mis ojos, si no mi corazón. O es más probable que los años que pasan nos aporten una cierta experiencia, un gran don, la virtud de ver la belleza en las pequeñas cosas cuotidianas que habíamos ignorado durante mucho tiempo.
Este verano he vivido dos pequeños momentos emotivos que me han dado a entender que finalmente, yo también poseo esa virtud. Diminutos espacios de tiempo que se han convertido en fotografías tridimensionales en mi retina, y que me transportan en el tiempo.
Esos dos instantes, han sido la repetición de otros instantes idénticos que habían ocurrido anteriormente a lo largo de mi historia, pero en esta ocasión, la experiencia adquirida ha valido para ver la magia.
Primer instante
Una tarde del mes de junio, cuando el sol descendía ya por las colinas, la luz dorada mecía unas nubes blancas que como dientes de león flotaban en un cielo nítido, puro, sereno. El mar rozaba suavemente la punta de mis pies, y los rayos atravesaban el agua cristalina creando estrellas danzantes que jugaban con las olas.
Levanté la mirada, y allí estaba la dama, esa roca firme y de personalidad indudable que define a un pueblo sin tener que nombrarlo. Y más allá la costa salvaje e indomable, con sus pinos escalando acantilados vertiginosos, creando un espectáculo asombroso.
Fotografía de Sergi Monsegur
Segundo instante
Meses más tarde, me encontraba sentada en el último vagón de un pequeño tren que sortea las encaramadas curvas hacia el faro. Llevaba meses sin hacerlo, y aquella tarde fue indudablemente especial.
El cielo estaba cubierto por una manta de nubarrones que creaban un desierto de dunas plateadas, reflejadas en un mar púrpura, que envalentonado, se había enzarzado en una una violenta lucha con las abruptas rocas.
La dama, orgullosamente erguida, se bañaba con la espuma salada que codiciaba llegar a su cumbre.
Fue durante unos segundos, cuando un rayo de sol de atardecer cruzó el espeso prado de plomo y acarició las montañas, reflejando su luz acaramelada y envolviéndolo todo con un hermoso velo malva.
Seguidamente, un arcoíris infinito apareció coronando las murallas y el cielo turquesa se abrió, como si las puertas del paraíso nos dieran paso.
Fotografia de Juan Luis Polo
Desde entonces, abro más los ojos y espero atenta a todos esos instantes que le dejan a una impregnada de una sutil felicidad. Ocurren a menudo, y una sólo necesita una cierta atención para darse cuenta de la exuberante belleza de las pequeñas cosas.

La Martina no pot dormir a les nits perquè té por. Creu que sota el terra s’amaga un món habitat per monstres de colors que caminen cap per avall. Potser, si un dia es posen d’acord i comencen a saltar tots a la vegada, podrien trencar el terra i emportar-se la Martina al seu món, i obligar-la a caminar al revés. A l’altra banda del terra, la nena-monstre Anitram té por del món que hi ha sota el seu llit. Està habitat per humans que caminen cap per avall i també tem que aconsegueixin emportar-se-la al seu món. Però una nit, mentre la Martina i l’Anitram dormen, els seus braços cauen dels llits i es coneixen per primera vegada.
Aquesta és la premissa de Jo mataré monstres per tu, conte escrit per Santi Balmes, cantant de Love of Lesbian, amb il·lustracions de Lyona i editat per Principal de los Libros, que pocs dies després de sortir a la venda ja ha esgotat la primera edició. L’editorial assegura que dilluns que ve el conte ja es tornarà a trobar a les llibreries.
Publicació - Diari Ara
Marta Penter is a painter originally hailing from Porto Alegre, Brazil. Penter uses watercolor and oil paints create her detailed works of art in her new series where she sheds “new light to man and his world, rescuing the feeling of intimacy which has been lost in a globalized and immediate world.”
Repaso la secció de cultura de El Periódico a la recerca de concerts. Trobo cinemes, pel·lícules, filmoteca, teatre, ball, museus, exposicions, televisió, ràdio, inclús la programació de la TV… Però res de música.
Vivim a l’únic lloc de la terra on la música no es considera cultura! :-(